la viDa de las eStreLlas
la verdad es que son las 2 de la mañana, y... no puedo dormir, pero al menos aún me queda alguna neurona para poder pensar...
En fin, que a estas horas me da por pensar, por mirar allá arriba, donde todo está oscuro... pero, ¿realmente está todo tan oscuro? quizá sí o quizá no... Todo depende de cómo se mire, y por eso me da por pensar en esas amigas tan chiquititas y tan graciosas que tanta compañía hacen a la Luna aún en sus más oscuras y frías noches.
No sé si ellas algún día eligieron estar ahí, si les preguntaron antes de estar ahí si realmente lo querían. Lo creáis o no yo estoy seguro de la respuesta, y la respuesta es que ellas no eligieron ser estrellas, nacieron así, sin más. Ellas están ahí dando una LUZ que nunca se apaga, que no tiene límites, y es que esa luz llega desde muuuuy muuuuy lejos. Y os preguntaréis, "jope, que suerte, fíjate cuanta fuerza tienen". Y sí, así es, tienen una fuerza increíble. Fijáos que están A MILLONES de kilómetros y aún así se ven desde nuestro pequeño planeta tierra. Pero ahí está lo malo. Lo malo es que están a millones de kilómetros del planeta tierra, pero también están a millones de kilómetros de la estrella más cercana a ellas. Y es que me da la sensación de que una estrella nunca llega a poder hablar con otra de su mismo género, porque efectivamente están a millones de kilómetros y a veces se sienten solas... pero da igual, siguen brillando, SIEMPRE lo hacen.
Como todo en esta vida, todo tiene un principio y un fin, y sí, efectivamente las estrellas dejan de emitir esa blanca y pura luz alguna noche. Dejan de hacerlo, porque como todo tienen una vida. Pero ahí está lo más bonito de ellas, lo que realmente las hace grandes, las hace únicas, y es que dan esa luz porque aman hacerlo, porque han nacido para ello, para dar energía a quien la quiera, y con una sonrisa, y sin que nadie se percate, con un destello que dura sólo unas décimas de segundo, desaparecen, una noche cualquiera dejan de estar... ¡¡¡¡pero no os preocupéis!!!! hay muchas otras más en el cielo, la Luna nunca echará de menos a esa pekeña lucecilla que ocupó un pequeñito lugar y que brilló allá, incluso en las noches más oscuras.






















































