recuerdo hace unos años, bastantes ya.... estaba viendo una vuelta a España, y... estaba viendo esa Vuelta a España con mi Madre. Era el primer año que se subía el Angliru y llovía, hacía frío, una puta mierda de día para los que sabemos lo que es sudar un culotte; para otros quizá fué un día más sentado en frente del televisor. Mi Madre no era de las que
. A ella le fascinaba el deporte, sobre todo la natación y el ciclismo, y valoraba como nadie el esfuerzo que hacen los deportistas. Casualmente, las imágenes con las que crecí como deportista las viví con ella, como aquel video del "Team Hoyt" con el que tanto nos emocionábamos, o la vuelta de Armstrong al ciclismo. "Vaya huevos" me dijo con cara de pícara, tras leerse en un solo día el libro de Armstrong "mi vuelta a la vida", jajajaja, eso si que es humor negro..... siempre le pregunté el por qué de las cosas... Por eso, ver aquel Angliru con ella fué especial por poder sacar palabras de esas que se te quedan para siempre, palabras que tienes siempre en mente, porque a pesar de no poderlas escuchar jamás andan pululando por la cabeza de uno cuando más se necesitan.

Recuerdo un griterío estremecedor de la gente, recuerdo pasar uno por uno a los corredores, reventados, subiendo 24% ni más ni menos, después de 5horas de etapa, después de 2 semanas de carrera, después de muchos kms en el año. TV española montó a mitad de puerto cámaras fijas mezcladas con los espectadores, no muy usual en las retransmisiones de Tour o Vuelta. Fué en una de esas imágenes en las que pude ver lo clavados y lo despacio que subían los primeros clasificados (imaginate los últimos....); y fué en una de esas imágenes en las que me fijé en Abraham Olano, que rodaba 5º o 6º persiguiendo a Chaba, Tonkov, Beltrán, Heras... recuerdo su cara, como si la viera ahora, y justo al verla, le pregunté a mi madre... "¿mama, en qué pensará Olano ahora?". Ella me dijo "
pues... estoy seguro que de que piensa en su mujer… su hijas… sueña con ellas”; “¿
Sueña?” le dije yo, claro, me resultaba extraño… y ella me dijo, “
si, si, sueña con ellas, porque necesita evadirse, madre mía, que manera de sufrir… ¿cómo no va a soñar ese hombre? Tiene que hacerlo, para evadirse de lo que se le está viniendo encima….” Yo me acuerdo que me callé y seguí mirando la tele, como si aquello que me dijo mi madre fuera de lo más normal del mundo…, pero no quedó en saco roto, y desde aquellas palabras muchas veces me dedico a eso, a soñar, para pasar los malos momentos, para que los buenos sean aún mejores, o simplemente… porque es el momento de hacerlo.
Aquella lección me sirvió para mucho... unos cuantos años después, miro atrás, y sueño, con momentos, cosas, con gente, sueño con recuerdos, sueño con esperanzas, sueño para que, como dice la canción que suena, los momentos siempre sean mejores, y pueda afrontar, en la realidad, aquello que se me avecine con más fuerza.
PD: dedicado a ella, con la que sueño